Sin duda que el embrujo que nos produce el ajedrez es tan sublime, que nos hace sentirnos grandes creadores durante unos minutos, y a eso se refiere Marcel Duchamp cuando dice: "No todos los artistas son ajedrecistas, pero todos los ajedrecistas son artistas".

Sin duda, también, que el ajedrez no lo es todo. ¿Qué decir de la música, por ejemplo? Por eso os he dejado una pequeña muestra de mi música favorita, para que la disfrutéis, si os apetece, mientras os sumergís en el fascinante mundo del ajedrez.

Ya en su dia el gran Tarrasch dijo: "Como el amor, como la música, el ajedrez tiene la virtud de hacer felices a los hombres".

Y olvidémonos de aquella otra frase de Oscar Wilde que decía: "Si quieres destruir a un hombre, enséñale a jugar al ajedrez"...¡asusta!

Así que sin más dilación comenzemos este singular viaje a una tierra llena de peligros, en la que nos encontraremos a reyes enfrentados en un combate eterno, reinas poderosísimas y despiadadas, fortalezas sólidas e inexpugnables, obispos con gesto serio y mirada oblícua, ágiles corceles dispuestos a asestar coces mortales y valientes guerreros que nunca retroceden ante nada.

Estáis todos invitados, así que los que quieran pueden subir a bordo. Sin condiciones. Durante la travesía seremos testigos de inagotables maravillas y al llegar a puerto nos espera...la felicidad, sin duda.

BIENVENIDO. GRACIAS POR VISITAR MI BLOG.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Al final de la escalera

   Hoy nos vamos al cine a pasar un poco de miedo. Y es que os invito a ver la película "Al final de la escalera", un film canadiense de 1980 dirigida por Peter Medak e interpretado magistralmente en el papel de protagonista por George C. Scott. Se trata de una interesante cinta que gira en torno al tema de las casas encantadas, en la que John Russell (George C. Scott) es un profesor de música y compositor que cambia su domicilio a una mansión que llevaba doce años sin ser habitada, tras haber perdido a su mujer y a su hijo en un accidente de tráfico, con la esperanza de recuperar la paz interior. A medida que va pasando el tiempo, comienza a experimentar extraños sucesos, que le hacen presentir algún oscuro acontecimiento en el pasado de la casa. Registrando la vivienda descubre una entrada secreta a un antiguo cuarto infantil olvidado desde hace mucho, donde encuentra una silla de ruedas y una caja de música. Con la ayuda de su amiga Claire Norman (Trish Van Devere), comenzará a investigar quienes fueron sus anteriores dueños, y que ocurrió entre sus paredes.
   La película se ha convertido en un clásico del género, que aún teniendo un desarrollo lento, es entretenidísima, destacando sobre todo por su terror psicológico, que desarrolla convincentemente el director Peter Medak, que logra imprimir un progresivo suspense en la película gracias a un genial empleo de la cámara subjetiva y unos largos travellings por todos los rincones de la mansión.
   He de confesaros que cuando la ví por primera vez, siendo todavía un niño, me impactó mucho y pasé un montón de miedo, y cuando la he vuelto a ver con unos cuantos años más, la verdad es que sigue conservando su encanto y su ambiente  terrorífico, y aún más, a mi pareja es la película que más miedo le ha dado en su vida, según me ha confesado.
   Para que os hagáis una idea de como es la "pelí", aquí os dejo una de las escenas que recuerdo que más impresión me dió en su día:




      Y ahora, una vez sobrepuestos del susto del anterior video, os invito a que me acompañéis a disfrutar de otro tipo de escaleras, que son las que nos encontramos en el tablero de ajedrez y que veréis en los siguientes diagramas. ¡Podéis relajaros y soltar el aire porque éstas no asustan!
  La primera de ellas corresponde a una composición de S.Barret de 1874:


   Las blancas juegan y ganan, para lo cual tendrán que evitar la coronación de los peones negros. Para conseguirlo, las blancas harán uso de la escalera: 1.Dc3,Rb1; 2.Dd3+,Ra1; 3.Dd4,Rb1; 4.De4+,Ra1; 5.De5,Rb1; 6.Df5+,Ra1; 7.Df6,Rb1; 8.Dg6+,Ra1


   9.Dg7,Rb1; 10.Dh7+,Ra1; 11.Dh8,Rb1; 12.Dh1++.

   Las siguientes posiciones están sacadas de partidas reales, correspondiendo la primera de ellas a la partida Lowtzky-Tartakower, Jurata 1935:


   Es el turno de las negras que jugaron 1...,Db6+; 2.Rh1,Db5!; 3.Rg1 (única contra 3...,Tf1+),Dc5+; 4.Rh1,Dc4; 5.Rg1,Dd4+; 6.Rh1,De4! (no valía 6...Dd2? con la misma idea de aprovechar la debilidad de la primera fila blanca, por 7.Txe5!)


   Las blancas siguieron con 7.Dc1 (otras jugadas no son mejores. Si 7.Dg1,De2!; en caso de 7.Dd1,Df4! y ante 7.Da1,De2; 8.Rg1,De3+),Dd3! (sería un error 7...,De2? porque las blancas se salvarían con 8.Tf5!, ya que si 8...,Txf5; 9.Dc8+ y sería mate); 8.Rg1,Dd4+; 9.Rh1,Dd2! y las blancas abandonaron.

   El segundo diagrama pertenece a la partida Tholfsen-Bigelow, Nueva York 1929:


   Las blancas resolvieron la posición con 1.Db4+,Rf7; 2.Dc4+,Rf8; 3.Dc5+,Rf7; 4.Dd5+,Rf8; 5.Dd6+,Te7


   Y ahora Tholfsen sólo tuvo que jugar 6.Dxe7+ para forzar el inmediato abandono de las negras.

   En el tercer ejemplo, de la partida I.Polgar-J.Trapl, Budva 1963, vemos de nuevo a las negras haciendo uso de la escalera:


   1...,Db6+; 2.Rh1,Dc6+; 3.Rg1,Dc5+; 4.Rh1,Dd5+; 5.Rg1,Dd4+; 6.Rh1,De4+


   Y ahora, teniendo defendida la torre de 'e2', las negras traerán sus reservas al ataque de forma decisiva, por lo que las blancas abandonaron. La partida podría acabar con 7.Rg1,Cg4; 8.Cc3,Dd4+; 9.Rh1,Txh2++.

   La siguiente posición está sacada de la partida Kouatly-Plachetka, Bagneux 1982:


   Jugaban las blancas, que sorprendieron al público con la brillante jugada 1.Dd4!!, a lo que siguió 1...,f1(=D); 2.Rf7+,Rh7; 3.De4+,Rh8; 4.De5+,Rh7; 5.Df5+,Rh8; 6.Df6+,Rh7


   Ahora las blancas remataron con 7.Dg6+! y las negras se rindieron ante 7...,Txg6 (si 7...,Rh8; 8.Dxh6++); 8.hxg6+,Rh8; 9.g7+,Rh7; 10.g8(=D)++. ¡Al final de la escalera, esperaba el mate!

   El siguiente diagrama nos presenta un interesante final disputado entre Salov-Georgadze, URSS 1982, en el que el primer jugador también hizo un buen uso de la escalera:


   Salov jugó 1.De5+!, publicando posteriormente unos análisis de la partida en el Informator que demostraban que tanto 1.Dxe4 como 1.Dxa6 no bastaban para ganar. Georgadze prosiguió con 1...,Rg8; 2.Dd5+,Rh8; 3.Dd4+,Rg8; 4.Dc4+,Rh8; 5.Dc1!!


   Ahora las negras no tienen muchas opciones, porque la dama negra no puede moverse, ya que sólo desde 'f8' puede parar las consecuencias de los jaques de la dama blanca en la octava fila o en la gran diagonal negra. 5...,Rg8; 6.a4,a5; 7.Dc4+,Rh8; 8.Dd4+,Rg8; 9.Dd5+,Rh8; 10.Dxa5,Dxh6; 11.Dc3+


   Y en este momento las negras abandonaron. En la posición final, se aprecia claramente que el peón blanco de 'a4' decide la partida.

   El siguiente ejemplo corresponde a la partida Norman Hansen-Anderssen, Copenhague 1930:


   Las negras tienen la partida ganada, pero la rematan brillantemente con una bonita escalera con la torre. Las blancas jugaron 1.Rh3 (si 1.Ag5,Axf3+; 2.Rg1,Dxe6),Dxf3+; 2.Dxf3,Txf3+; 3.Rg2


   Ahora, la torre coge la escalera y asesta la estocada final con 3...,Tg3+!; 4.Rh2,Tg2+; 5.Rh1,Th2+; 6.Rg1,Th1++. ¡Otra vez al final de la escalera!

   Nos acercamos al momento de concluir esta entrada, pero antes echaremos un vistazo a dos bonitos estudios, el primero de los cuales es de L. Kúbbel del año 1935, en el que las blancas juegan y ganan:


   1.Da1+,Rh7; 2.Db1+,Rh8; 3.Db2+,Rh7; 4.Dc2+,Rh8; 5.Dc3+,Rh7; 6.Dd3+,Rh8 y ahora una vez usada la escalera, las blancas ganan con un espectacular "triangulazo": 7.Dh3+!,Ah7; 8.Dc3+,Rg8; 9.Dc8!


   Ahora se amenaza un jaque a la descubierta y las negras no pueden jugar 9...,Df7, por 10.Ah6+.
Las negras siguen con 9...,Rf7; 10.Ac5! y la dama negra está atrapada. La única manera de aguantar sería la jugada 9...Af5, pero después de 10.Dxf5 la partida estaría ganada también por las blancas.

   Para terminar, echaremos mano de un estudio de W. Holzhausen de 1904, en el que el que sube por la escalera es el propio monarca blanco para colaborar en la ejecución del rey negro:


   1.Ah8,Cxb2; 2.Rg7,Cd1; 3.Rf7+,Cb2; 4.Rf6,Cd1; 5.Re6+,Cb2; 6.Re5,Cd1; 7.Rd5+,Cb2; 8.Rd4,Cd1


   9.Rc4+,Cb2+; 10.Rc3,Cd1+; 11.Rb3+,Cb2; 12.Axb2++. Como si fuera en la fantástica canción del mítico grupo inglés de rock, Led Zeppelin, el rey blanco cogió una Escalera al cielo (Stairway to heaven). ¡Diréctamente al séptimo cielo del mate!.

   Después de ver todos los ejemplos anteriores, podríamos caer en el error de pensar que, con una buena escalera, podemos llegar a alcanzar todas las altas metas que nos propongamos.
Para evitar eso, me despediré hoy con unos versos de la bonita canción Pudiera ser que pudiera del gran cantautor argentino Alberto Cortez:

"...Pudiera ser que pudiera
cómo saber que una estrella
sólo se alcanza volando
y no con una escalera..."



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