Sin duda que el embrujo que nos produce el ajedrez es tan sublime, que nos hace sentirnos grandes creadores durante unos minutos, y a eso se refiere Marcel Duchamp cuando dice: "No todos los artistas son ajedrecistas, pero todos los ajedrecistas son artistas".

Sin duda, también, que el ajedrez no lo es todo. ¿Qué decir de la música, por ejemplo? Por eso os he dejado una pequeña muestra de mi música favorita, para que la disfrutéis, si os apetece, mientras os sumergís en el fascinante mundo del ajedrez.

Ya en su dia el gran Tarrasch dijo: "Como el amor, como la música, el ajedrez tiene la virtud de hacer felices a los hombres".

Y olvidémonos de aquella otra frase de Oscar Wilde que decía: "Si quieres destruir a un hombre, enséñale a jugar al ajedrez"...¡asusta!

Así que sin más dilación comenzemos este singular viaje a una tierra llena de peligros, en la que nos encontraremos a reyes enfrentados en un combate eterno, reinas poderosísimas y despiadadas, fortalezas sólidas e inexpugnables, obispos con gesto serio y mirada oblícua, ágiles corceles dispuestos a asestar coces mortales y valientes guerreros que nunca retroceden ante nada.

Estáis todos invitados, así que los que quieran pueden subir a bordo. Sin condiciones. Durante la travesía seremos testigos de inagotables maravillas y al llegar a puerto nos espera...la felicidad, sin duda.

BIENVENIDO. GRACIAS POR VISITAR MI BLOG.

martes, 9 de agosto de 2011

Precisión de relojero

   A lo largo de este blog hemos visto en multitud de ocasiones, posiciones en las que uno de los dos bandos no juega con el acierto necesario para llevar a sus piezas a buen puerto, desperdiciando posiciones ganadas o malogrando situaciones en las que las tablas estaban al alcance de la mano. Sin ir más lejos, hace un par de entradas, en la titulada Bajando la guardia, fuimos mudos testigos de este fenómeno producido por la, muchas veces inevitable, relajación que nos invade en posiciones favorables. Pero sería injusto, queridos amigos y amigas, que no fuéramos partícipes también del fenómeno contrario, es decir, de aquellas posiciones ventajosas a la par que complejas, en donde uno de los bandos, ya sea para lograr la victoria o el empate, hacen gala de una exquisita precisión de relojero en su juego que no puede dejar de maravillarnos por su sutileza y exactitud.
  
   El primer ejemplo que ilustra lo anteriormente explicado sería el siguiente estudio de L. Loewenton de 1953, en el que las blancas tienen que parar al peón negro de 'b3' y lograr coronar el propio de 'e6' para conseguir la victoria. Parece difícil, pero con un poco de precisión...:


   El blanco empezó jugando 1.Cd5!,Rxd5; 2.Cf4+,Re4; 3.Cd3!,Rxd3; 4.e7,b2; 5.e8(=D),b1(=D); 6.Dg6+! y las blancas ganan, pues ganan la nueva dama de 'b1'.

   La siguiente posición correspondiente a la partida Kondratiev-Arulaid, Campeonato de Estonia de 1956, hace uso del mismo "truco" que hemos visto en el ejemplo anterior. Quizás Kondratiev lo conocía, pues el estudio es de tres años antes, o simplemente hizo gala de una buena técnica y con gran exactitud se llevó el punto entero:


SOLUCIÓN
1.Cxf7,Rg4; 2.e6,h3; 3.Ce5+,Rg3; 4.Cf3!!,Rxf3; 5.e7,h2; 6.e8(=D),h1(=D); 7.Da8+! y ganan.

   El siguiente diagrama está sacado de la partida Ullrich-Mühlmann, Encuentro Berlín-Leipzig, 1960:


   "En un primer momento pensé que estaba perdido -escribió Ullrich- ¡pero entonces encontré la manera de hacer tablas!". Y así fué. En un primer momento el conductor de las blancas vió que perdía tras 1.Txa2?,Txa2; 2.g8(=D),Th2+, pero encontró la siguiente precisa maniobra que le permitió salvar medio punto de manera brillante comenzando con 1.g8(=D),Txg8; 2.Rxg8,c2; 3.Rg7,Re6; 4.Rg6,Re5; 5.Rg5,Re4; 6.Rg4,Re3; 7.Rg3

  
 7...,Rd3 (si 7...,Rd2; 8.Txa2 con tablas); 8.Rf3,Rc3; 9.Re3,Rb2; 10.Rd2!,Rxa1; 11.Rc1 y ¡ahogado!.

   Fijémonos ahora en la siguiente posición del encuentro Poethko-Fiebiger, Spremberg 1958:


   Aquí las negras esperaban 1.a8(=D),b1(=D)+, con probables tablas, pero se encontraron con que el jugador blanco hizo gala de una precisión de relojero jugando tiunfalmente 1.Re5!,b1(=D); 2.c6+,Rxc6;  3.a8(=D)+,Db7; 4.Dxb7+,Rxb7; 5.Re6 y las negras abandonaron.

   Otro bonito ejemplo de precisión lo encontramos en la partida Dziobek-Von Scheve, jugada en 1920, que vemos a continuación representada:


   Parece a primera vista que este final es de tablas, porque no se ve la manera que tienen las negras para progresar, pero recordando el tema que estamos tratando hoy, descubriremos como el jugador que conducía las piezas oscuras ejecutó una maniobra tan exacta como un auténtico reloj suizo.

SOLUCIÓN
1...,Rg2; 2.Tg8+,Ag4!!; 3.Txg4+,Rh3; 4.Tg8,c1(=D)+!; 5.Rxc1,h1(=D)+ y las blancas abandonaron.

   El siguiente diagrama está sacado de la partida Akobian-Krush, Primera ronda del Campeonato de Estados Unidos de 2003:


   Después de las jugadas 1.Rxe5,d3; 2.Aa5,Cd7+; 3.Rd4,d2; 4.Axd2,Rb6 llegamos a la siguiente posición donde las negras parecen haber obtenido el empate, pues el peón de 'a6' está perdido y el caballo parece ser suficiente para detener al otro peón.


   Pero Akobian se llevó la victoria jugando con precisión 5.Rd5,Rxa6; 6.Rd6,Cf8; 7.Ah6,Ch7 (si 7...,Cg6; 8.Re6); 8.Re6,Rb7; 9.Rf5 y las negras abandonaron.

   El último ejemplo de hoy está sacado de la partida Sergeiev-Kotov, Campeonato de Moscú, 1935:


   Las blancas llevan la ventaja de un peón, y las negras tienen posibilidades de empatar, pues les basta con cambiar su peón por uno blanco y dar un caballo por el otro peón o bien dar los dos caballos por ambos peones y entregar el propio. Guiado por todas estas consideraciones, Kotov propuso el empate, pero el jugador de las blancas no las aceptó y levantándose de su asiento, le dijo sonriente: "Ahí tienes un estudio, resuélvelo". Kotov analizó detenidamente la posición y encontró una posibilidad muy interesante: 1...c6!. "Ahí tienes tú otro estudio", le comentó ahora Kotov a Sergeiev, que continuó con 2.dxc6,Ce6+; 3.Re5,Cxg5; 4.Cf4,Re7; 5.Cd5+,Rd8; 6.Cf3!


   "Resuelve este otro estudio", volvió a comentar Sergeiev en voz baja. Después de una profunda reflexión Kotov jugó 6...,Cf7+ (si 6...,Cxf3?; 7.Rd6,Rc8; 8.Ce7+,Rb8; 9.c7+ y el peón corona); 7.Re6,Cb6!! y Kotov abandonó con satisfacción su asiento porque el blanco pierde el peón y en consecuencia la partida es tablas, como así ocurrió tras 8.Ce7,Re8; 9.c7,Cd8+; 10.Rd6,Cc4+


   y se firmaron las tablas tras 11.Rd5,Rxe7.

    Después de todos estos ejemplos nadie dudará de las satisfacciones que nos reportará el que desarrollemos nuestro juego con esa precison de relojero que hemos podido apreciar a lo largo de esta entrada, y es que no olvidemos que "lo único bueno de equivocarse es la alegría que produce a los demás".



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