Sin duda que el embrujo que nos produce el ajedrez es tan sublime, que nos hace sentirnos grandes creadores durante unos minutos, y a eso se refiere Marcel Duchamp cuando dice: "No todos los artistas son ajedrecistas, pero todos los ajedrecistas son artistas".

Sin duda, también, que el ajedrez no lo es todo. ¿Qué decir de la música, por ejemplo? Por eso os he dejado una pequeña muestra de mi música favorita, para que la disfrutéis, si os apetece, mientras os sumergís en el fascinante mundo del ajedrez.

Ya en su dia el gran Tarrasch dijo: "Como el amor, como la música, el ajedrez tiene la virtud de hacer felices a los hombres".

Y olvidémonos de aquella otra frase de Oscar Wilde que decía: "Si quieres destruir a un hombre, enséñale a jugar al ajedrez"...¡asusta!

Así que sin más dilación comenzemos este singular viaje a una tierra llena de peligros, en la que nos encontraremos a reyes enfrentados en un combate eterno, reinas poderosísimas y despiadadas, fortalezas sólidas e inexpugnables, obispos con gesto serio y mirada oblícua, ágiles corceles dispuestos a asestar coces mortales y valientes guerreros que nunca retroceden ante nada.

Estáis todos invitados, así que los que quieran pueden subir a bordo. Sin condiciones. Durante la travesía seremos testigos de inagotables maravillas y al llegar a puerto nos espera...la felicidad, sin duda.

BIENVENIDO. GRACIAS POR VISITAR MI BLOG.

jueves, 31 de mayo de 2012

La cuenta de la vieja


   Supongo que a todos vosotros, sufridos lectores de este blog, os pasó en vuestra más tierna infancia, cuando en la escuela empezamos a introducirnos en el mundo de las matemáticas, que más de un problema de los que el profesor de turno nos mandaba para casa se nos atragantaba y no había forma clara de resolverlo. Tal vez fuera un problema incluido en uno de aquellos cuadernillos Rubio con los que tantos hemos aprendido a leer y a hacer cuentas, y que ahora he leido en la prensa que a partir del próximo tres de junio, se venderán en versión iPad, bajo el nombre "i Cuadernos by Rubio". Una buena apuesta de la histórica empresa valenciana fundada por Ramón Rubio que edita estos cuadernillos desde 1956.


   No lo recuerdo exactamente pero, por ejemplo, algunos problemas de los cuadernos más sencillos para refuerzo de las multiplicaciones podrían ser del tipo: "Si en una granja tengo cuatro vacas y cinco gallinas, ¿cúantas patas habrá en total?". Ahora es fácil de resolver, pero entonces...Si el profesor te proponía un problema así en clase y te veía dudar, poniendo la mirada perdida y tardando mucho en responder, interrumpía tus profundos cálculos y te decía: "No vale resolverlo con la cuenta de la vieja. ¡Utiliza las multiplicaciones! Imaginate que en el problema te hubieran dicho que había ciento cuarenta y cuatro vacas...". Y tenía razón el maestro, pero el problema decía concretamente cuatro vacas, y no ciento y pico, así que efectivamente usabas en ese caso la cuenta de la vieja...


   El sistema era infalible, no había posibilidad de error. Una vaca, cuatro patas, dos vacas, ocho patas, tres vacas, doce patas y cuatro vacas, dieciséis patas. ¡Perfecto! Luego hacías lo mismo con las gallinas, sumabas los dos resultados, contando con los dedos, por supuesto, y todo resuelto. El método es un poco largo, todo hay que reconocerlo, pero qué queremos, ¿rapidez o eficacia?.

   Bromas aparte, cuando nos encontramos frente a un tablero de ajedrez, lidiando con un complicado final de partida en el que hay varios peones en juego, el cálculo de tiempos es fundamental para determinar con exactitud si tal peón corona antes que tal otro, si el rey llega llega a tiempo a detener el peón pasado alejado que amenaza con arruinarnos la tarde, si el caballo es suficientemente rápido para alcanzar la casilla de coronación del peón de alfil, mientras mi rey llega justo a defender mi único peón que me llevará directamente a la gloria...Y todos esos cálculos, para mayor dificultad,  hay que hacerlos la mayoría de veces con el reloj apretando implacable, amenazando con una inminente caida de bandera. Así que hacemos velozmente un cálculo parecido más o menos a esto: "Si cambio el peón 'f' por el 'g', necesito cuatro tiempos para coronar, y el rey contrario llega en cinco, y si el enemigo avanza su peón pasado necesita tres tiempos para coronar, pero mi rey llega en dos. ¡Gano el final!". Así de fácil, pero hace unos días me encontré en un libro con la siguiente posición correspondiente a la partida Klovan-Elistratov, del campeonato por equipos de la URSS de 1963, en el que el turno de juego corresponde a las piezas blancas:


   El jugador blanco hizo un cálculo parecido al de antes y pensó: "Mi rey necesita cuatro jugadas para ganar el peón de 'h5', y el rey negro nada más que tres para capturar el peón 'a' blanco. Además,  el peón 'h' necesitará después cinco tiempos para coronar, mientras que el peón 'a' negro sólo tres, de forma que cuando el peón 'a' corone, el mío estará todavía en 'h6'". Visto lo cual, Klovan decidió no seguir jugando y abandonó la partida. ¿Estamos todos de acuerto con el conductor de las blancas? ¿Es correcto el cálculo? He de reconocer que cuando ví la posición por primera vez, así me lo pareció. El abandono del blanco era justificado, yo también me habría rendido.
Pero...mirando la posición con más calma y aplicando la cuenta de la vieja, la cosa empieza a cambiar. Entonces nos damos cuenta que el desplazamiento del rey blanco no tienen por que ser tan largo; ¿por qué es necesario dar un rodeo por 'f6'? Si nos acercamos al peón 'h5' via 'g6' ¡nos ahorramos una jugada entera! Pero aún así nos seguiría faltando un tiempo decisivo, porque al coronar el peón negro 'a' en dama, ésta controla la casilla 'h8' impidiendo la coronación del peón blanco. ¿Correcto? Fijaros otra vez en el diagrama y comprobad si las cuentas son correctas. A mí de nuevo me parecieron correctas, al blanco le faltaba un tiempo. Pero, ¡alto!, he dicho que tenemos que aplicar la cuenta de la vieja y eso supone hacer los cálculos "despacito y con buena letra", paso a paso, sin prisas, y entonces nos daremos cuenta de que si el rey blanco captura el peón de 'h5' via 'g6' como hemos dicho, el peón de 'f6' no ha sido capturado, está todavía sobre el tablero, aunque en nuestra mente "haya desaparecido" porque lo capturábamos en la primera línea que habíamos calculado, de tal forma que ahora cuando el peón 'a' corona, el de 'f6' intercepta la casilla 'h8' y el peón blanco puede coronar, alcanzando una sencilla posición de tablas.
De forma que la manera correcta de tratar la posición del diagrama sería: 1.h4!,Rxc4; 2.Rf5,Rb3; 3.Rg6!,Rxa3; 4.Rxh5,Rb3; 5.Rg6,a4; 6.h5,a3; 7.h6,a2; 8.h7,a1(=D); 9.h8(=D) y tablas.


   ¡Las blancas han logrado un meritorio empate! 

   Seguidamente os dejo una posición en apariencia sencilla, pero diabólica en el fondo, a modo de entrenamiento de la cuenta de la vieja. Corresponde a un estudio de Prokes, de 1947, y después de un análisis concienzudo tenéis que elegir cuál es la respuesta correcta. Juegan las blancas y...:


   a) Las blancas tienen ventaja y ganan.
   b) Las blancas solamente pueden igualar en este final.
   c) La situación de las blancas es deseperada. Las negras ganan.
¡Suerte!

SOLUCIÓN
La respuesta correcta es la b. Las blancas luchan por sobrevivir y lo consiguen con 1.Rc8! (Si 1.Re8?,h5 y las negras vencen),Rc6; 2.Rb8! (¡Cuesta de creer, pero así el monarca blanco va a la caza del peón adversario!),Rb5 (Si 2...,h5?; 3.a6, y el peón blanco sería el más rápido en llegar a la meta); 3.Rb7! (Amenazando 4.a6),Rxa5; 4.Rc6,h5; 5.Rd5, y el rey se encuentra en el cuadrado del peón, alcanzándose las tablas.

 ¡La cuenta de la vieja nunca falla! Aplicándola bien nos ahorraremos más de un disgusto. Calculemos siempre paso a paso y sin prisa alguna, porque como dijo el médico, historiador y pensador español Gregorio Marañon (1887-1960): "La rapidez que es una virtud, engendra un vicio, que es la prisa".



miércoles, 23 de mayo de 2012

Su majestad Anatoli Kárpov


Moscú, 1984
    Que Anatoli Kárpov es mi jugador favorito no lo voy a negar. Tuve la suerte de disfrutar en mis años de juventud de aquellos épicos encuentros con la corona de campeón del mundo de ajedrez en juego, con su otrora archienemigo, aunque ahora amigo, Garri Kasparov, en los que se enfrentaban sobre el infinito universo del tablero damasquinado dos estilos opuestos de entender nuestro milenario juego. Recuerdo la polémica suspensión de su primer match, tras 48 partidas y cinco meses de enorme tensión y lucha, la tristeza que me produjo la derrota en la última partida de su segundo match disputado en Moscú en 1985, que suponía la pérdida del cetro mundial y que seguí con gran nerviosismo a través de las sucesivas conexiones en directo que Radio Nacional de España establecía, aquel histórico nueve de Noviembre, con Leontxo García, enviado especial de lujo para seguir ese evento. También recuerdo con alegría las tres victorias consecutivas que logró Karpov en el match revancha de 1986 en Leningrado cuando iba tres puntos por debajo en el marcador y parecía que Kasparov terminaría arrollándole. Y, ¿cómo no?, la victoria en la partida veintitrés del match de Sevilla de 1987 que le ponía en bandeja de plata la recuperación del ansiado título de campeón del mundo y seguidamente la amarga derrota, otra vez en la última partida, que dejaba el máximo título en manos de Kasparov y que seguí, esta vez, en directo por televisión, en compañía de mi gran amigo Ángel, que me ayudó a sobrellevar aquel trágico momento. ¡El triunfo había estado tan cerca...!
Veinticinco años después de aquel primer match entre estos dos monstruos del ajedrez, fué todo un lujo para mí poder verlos en directo frente a frente, eso sí, con unas cuantas canas más (¡ellos!...bueno, y tal vez yo también), en el match que disputaron en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia en Septiembre de 2009, dentro del simposio internacional de historia y cultura del ajedrez "Valencia, cuna del ajedrez moderno" y que supuso de nuevo otra derrota del gran Tolia. Pero verlos allí en el escenario, a escaso metros de mi butaca, después de haber reproducido y estudiado todas sus magistrales partidas, fué una sensación realmente mágica...

Valencia, 2009
   Hoy día veintitrés de mayo nuestro protagonista, Anatoli Kárpov, cumple 61 años y que mejor homenaje podemos brindarle a esta leyenda viva del ajedrez, en un día como este, que poder disfrutar de una de sus magníficas victorias, concretamente la señalada arriba en la partida número veintitrés del match de Sevilla de 1987, del que este año se cumplen también los veinticinco años de su disputa, y que le dejó a un paso de recuperar su anhelado trono en lo más alto del ajedrez. Los comentarios de la partida son del propio Anatoli Karpov, extraidos de su libro "Karpov, mis mejores partidas", de le editorial Hispano Europea. Un interesante video sobre el desarrollo final de esta partida lo podéis ver en el margen derecho del blog, a continuación del extenso documental sobre Fischer-Spassky.

Anatoli Karpov - Garri Kasparov
Sevilla,1987
23ª partida

   "En la última partida de este encuentro en la que llevé las blancas tenía que hacer todo lo posible por ganar. Y alcancé este objetivo, aunque después de numerosas peripecias. La partida resultó ser una de las más tensas y fascinantes del encuentro y concluyó con un espectacular final".

   1.c4,c5; 2.Cf3,Cf6; 3.Cc3,d5 Kasparov evita una disposición puramente inglesa e invita a trasponer a la Defensa Grünfeld. Este orden de jugadas conduce a una estructura que era de todo punto nueva en nuestras partidas. 4.cxd5,Cxd5; 5.d4,Cxc3; 6.bxc3,g6; 7.e3 La continuación corriente es 7.e4, desde luego, pero estaba seguro de que Kaspárov estaría bien preparado para esta jugada y decidí escoger una alternativa menos frecuente. 7...,Ag7; 8.Ad3,O-O; 9.O-O,Dc7; 10.Tb1,b6


   Una jugada nueva. Antes se habían hecho 10...,Td8 y 10...,Cd7. En la partida Tal-Vaganian, Leningrado, 1977, era patente que las blancas tenían ventaja después  de 10...,Td8; 11.De2,Cc6; 12.Ae4,e5; 13.dxc5,h6; 14.c4,Ae6; 15.Aa3,Ca5; 16.Ab4,Cxc4; 17.Tfc1,f5; 18.Ac2,e4; 19.Ab3.
11.De2,Td8; 12.Ae4!,Aa6 Las negras no igualan después  de 12...,Cc6; 13.de,f5; 14.dxc6,fxe4; 15.Dc4+ y 16.Dxe4 o 12...,Ab7; 13.Axb7,Dxb7; 14.dxc5,Axc3; 15.e4. 13.c4,Cc6 Desde luego no 13...,cxd4; 14.Axa8,Axc4; 15.Dc2,d3; 16.Da4. 14.de,f5; 15.Ad3,e5 Todo esto es forzado. Si 15...,Ce5; 16.Cxe5,Axe5; 17.f4 seguido de e4. 16.e4,Cd4; 17.Cxd4,cxd4


   Tras un animado juego, se han estabilizado las cadenas de peones en el centro, y debe darse preferencia a la posición de las blancas. 18.Ag5,Tf8; 19.Tfc1,Tac8 No merece la pena bloquear la posición mediante 19...,f4, con la idea de cambiar los alfiles de casillas negras por medio de ...Af6. Después de 20.f3,Af6; 21.Axf6,Txf6; 22.Dd1! y Da4, preparando c5, las blancas tienen una fuerte iniciativa. 20.Ad2,Tf7; 21.a4,fxe4 21...,Af8 no es posible en vista de 22.exf5,gxf5; 23.Axf5,Txf5; 24.Dg4+. 22.Dxe4,Tcf8; 23.f3,Ac8; 24.a5


   Pensaba que mi iniciativa en el flanco de dama era bastante fuerte y decidí no forzar las cosas. Podía haber ganado la calidad con 24.d6,Dxd6; 25.Ab4,Df6; 26.Axf8,Axf8, pero el adversario habría obtenido suficiente compensación gracias a su activo alfil de casillas negras. 24...,Af5; 25.De2,Te8; 26.Ae4,Af8; 27.Dd3


   Las blancas han reagrupado las tropas, tienen bien bloqueado el centro y ahora están listas para pasar al flanco de dama. 27...,Ac5; 28.Ta1,Dd7; 29.Te1,Dc8; 30.Rh1,Tc7; 31.Tab1,Rg7; 32.Tec1


   La continuación correcta era h3 y Rh2, manteniendo la tensión. Ahora Kaspárov cambia los alfiles, y el centro deja de estar bloqueado. 32...,Axe4; 33.fxe4 Habría resultado un juego agudo de 33.Dxe4,Aa3; 34.Te1,Txc4; 35.f4,Tc2; 36.Dd3,Df5; 37.Dxa3,Txd2; 38.axb6,exf4, pero rechacé la captura con la dama debido a 33...,bxa5; 34.Axa5,Ab6; 35.Axb6,axb6; 36.Txb6,Txc4; 37.Txc4,Dxc4; 38.Tb7+,Rg8!, y las negras no tienen problemas: 39.h4,Dc1+; 40.Rh2,Df4+. 33...,Tf7; 34.Dg3!


   34...,bxa5 Dando, incorrectamente, dos peones pasado y ligados a las blancas. 34...,Dc7 parece más armoniosa. 35.Axa5,Tf4; 36.Te1 La torre no estaba mal en c1. Debería haber jugado la dama a d3 de inmediato. 36...,Da6!; 37.Ad2,Tf7; 38.Dd3,Tef8; 39.h3,Tf2; 40.Ta1 Si 40.Tb5, hay la réplica 40...,Da3. 40...,Df6


   Aquí se aplazó la partida, y no hice la mejor secreta al jugar la torre de e1 a g1. Dos jugadas más tarde va a b1, y podía haber ocupado esta casilla de inmediato, sin pérdida de tiempo. Sin embargo, las blancas aún conservan la ventaja. 41.Tg1?!,h5! La idea correcta. La aparición del peón en h4 creará amenazas directas en el flanco de rey, distrayendo así a las blancas del flanco de dama. Las alternativas eran más débiles; por ejemplo: 41...,Tb8; 42.Ta5!,Tb2; 43.Ac1!,Ab6; 44.Axb2,Axa5; 45.Aa3,Td2; 46.Db3,d3; 47.Ac1!. 42.Ta5 En caso de 42.Ae1, las negras obtienen fuerte contrajuego con 42...,Tb2; 43.Ag3,h4; 44.Ah2,Dg5 y luego ...Tff2. 42...,De7; 43.Tb1,h4; 44.Ta6,T8f7; 45.Tc6 45.Te6 no era tan peligrosa para las negras; por ejemplo 45...,Df8; 46.Tg1,Rh7; 47.Ae1,Tf1; 48.Txe5,Txg1+; 49.Rxg1,Tf1+!; 50.Dxf1,d3+; 51.Af2,d2; 52.Tf5,gxf5. 45...,Df8; 46.Tg1,Ae7; 47.Te6,Rh7; 48.Ae1


   Esta jugada la dictó el deseo de mantener la tensión y ganar tiempo en el reloj. Merecía estudio la línea que sigue: 48.Txe5,Ad6 (48...,Tf1; 49.Te6); 49.Th5+!,gxh5; 50.e5+,Rg8; 51.ese xd6,Dxd6; 52.Dxd4, aunque es probable que las negras lograran hacer tablas después de 52...,Df6. 48...,Tf1; 49.Ad2,Ac5 Si se repetía la posición mediante 49...,Tf2, era posible la variante antes mencionada de capturar en e5. 50.Tc6 Aquí el resultado más probable es tablas, pero de momento no tenía la intención de iniciar negociaciones de paz; simplemente estaba tanteando las intenciones del adversario. Y entonces Kaspárov, en quién la tensión de la lucha había hecho mella, se metió en una combinación errónea.


   50...,T7f3? Muchos comentaristas sugirieron 50...,a5 e indicaron la espectacular variante que sigue: 51.Ta6?,T7f3; 52.gxf3,Txf3; 53.Dc2,Txh3+; 54.Rg2,Tg3+; 55.Rh2,d3, y las negras ganan. Sin embargo, 51.Axa5,T7f3; 52.gxf3,Txf3; 53.Tc7+!,Rh8; 54.Tc8!,Txd3; 55.Txf8+,Axf8; 56.Rh2 conduce a un final que mal pueden defender las negras. Más tarde se recomendó 50...,Ab4, y si 51.Ag5, entonces 51...,Ae1!. Sin embargo, ahora es buena 51.Ta6!, manteniendo la presión sobre la posición del adversario. 51.gxf3,Txf3 Esto parece decisivo, pero... 52.Tc7+,Rh8


   53.Ah6! Una contracombinación sobre los temas de distracción y sobrecarga. La situación en el tablero se aclara por completo. 53...,Txd3; 54.Axf8,Txh3+; 55.Rg2,Tg3+; 56.Rh2,Txg1; 57.Axc5,d3 y las negras se rindieron. Después de 58.Ae3, las blancas ceden el alfil por el peón, y no pueden pararse los peones pasados 'c' y 'd'.

  Podéis seguir el desarrollo completo de la partida pinchando en el visor:

(Ver partida)(Ocultar)

   A continuación también os dejo para que nos riamos un rato, una gran parodia que hizo el humorista Joaquin Reyes en su programa La hora chanante, de Anatoli Kárpov, en la que descubriremos algunos entresijos de sus duelos con Garri Kasparov. ¡Simplemente genial!



   Deseando un feliz cumpleaños a esta inigualable figura del tablero, terminaré con un pensamiento del propio Kárpov: "No se puede luchar por la victoria, si en el fondo del corazón lo que se busca son las tablas".



viernes, 4 de mayo de 2012

El cazador de alfiles


   Nombrar a José Raúl Capablanca es nombrar posiblemente al mayor talento natural que haya existido en la larga historia del ajedrez mundial. ¿Qué podríamos decir sobre Capablanca, que no se haya dicho ya?, o que si se haya dicho, parafraseando al fantástico grupo de músicos y humoristas argentinos Les Luthiers en uno de sus más brillantes sketches cómicos, "El encuentro en el restaurante", incluido en su espectáculo de 1989 "Un encanto con humor", y que no me resisto a poner a continuación para que podamos reirnos todos juntos un rato, que con los tiempos que corren, no es mala cosa.



   Este genial jugador cubano nacido en La Habana en 1888 y fallecido en Nueva York en 1942 de una hemorragia cerebral que le sobrevino mientras disputaba unas partidas amistosas en el Club de Ajedrez de Manhattan, fué campeón del mundo desde 1921, cuando ganó el máximo título a Lasker, hasta 1927, año en que perdió su corona frente a Alekhine en el histórico encuentro de Buenos Aires.
Aprendió a jugar siendo apenas un niño viendo jugar a su padre, tal como el propio Capablanca explica en su libro My chess career: "Apenas iba a cumplir cinco años cuando por accidente entré a la oficina de mi padre y lo encontré con otro caballero. Nunca había visto un juego de ajedrez; me interesé y volví al día siguiente a verlos jugar. Al tercer día, mientras observaba, mi padre, apenas un principiante, movió un caballo de un cuadro blanco a otro del mismo color. Su adversario, sin duda de nivel similar, no se dió cuenta. Mi padre ganó y entonces yo le dije que era un hombre tramposo y me reí. Me preguntó qué sabía yo de ajedrez, a lo cual repliqué que podría ganarle la partida. Mi padre me dijo que era imposible, pues me consideraba incapaz de colocar las piezas. Sin embargo, ensayamos y le gané".
   La partida más antigua que se conserva de Capablanca data de la edad de cinco años y fué jugada en el Club de Ajedrez de La Habana el 17 de Septiembre de 1893 frente a Ramón Iglesias, quien ofreció al joven José Raúl la dama de ventaja:



   Centrándonos ya en el título de la entrada de hoy, vamos a tratar seguidamente una faceta de Capablanca muy interesante, como es la de su gran afición a la caza. Sí, familiares y amigos, el ínclito José Raúl Capablanca era un consumado cazador...de alfiles. En algunas de sus partidas podemos encontrarnos con ejemplos clásicos de esta forma de proceder en el juego, consistente en que aprovechando que el alfil se mueve solamente por las casillas de un color, se le caza, aislándole del juego encerrándolo en un flanco, trasladando luego la lucha al otro flanco, donde el alfil cazado no podrá participar, momento en el que los cambios sucesivos de piezas aumentaran todavía más la ventaja del bando atacante.
   Un buen ejemplo de lo referido lo podemos encontrar en la partida Winter-Capablanca, disputada en el Torneo de Hastings de 1919 y que podemos ver a continuación:



   Otro ejemplo, en el que el alfil no queda tan encerrado como en el caso anterior, lo tenemos en la partida Yates-Capablanca, del Torneo de Moscú de 1925:
  


   La siguiente partida es Steiner-Capablanca, Budapest, 1929, en la que Capablanca consigue dar caza rápidamente al alfil en tan solo once jugadas, aunque Steiner prolongara luego la lucha hasta la jugada treinta y dos:



   Otro ejemplo clásico corresponde al encuentro Capablanca-Bogoljubov, del Torneo de Londres de 1922, en donde volvemos a presenciar la faceta de cazador del gran campeón cubano:



   Más caza al alfil en la partida Morrison-Capablanca, Nueva York, 1918:



   Y para finalizar nuestra periplo de hoy acompañando en sus cacerías al ex-campeón mundial, de nuevo vemos en acción al gran Capablanca en su partida contra Lilienthal del Torneo de Moscú de 1936:



   Después de ver todos los ejemplos anteriores creo que nadie dudará de las dotes de gran cazador de Capablanca, pero estoy seguro que llegados hasta aquí a más de uno o de una le gustaría probar suerte y demostrar sus habilidades como cazador de alfiles, por lo que a continuación os dejaré algunas posiciones "sencillitas" para que podáis ir practicando y así lleguéis bien preparados cuando tengáis que dar caza al alfil en alguna de vuestras partidas. Ponéos el traje de camuflaje y no hagáis ruido...el alfil podría salir huyendo. ¡Suerte en vuestra caza!


   La primera posición corresponde a un estudio de H. Rinck de 1927, en el que las blancas juegan y ganan. ¡Afinad la puntería!:


SOLUCIÓN
1.Cc6+,Ra8 (Si 1...,Rb7; 2.Cd8+); 2.Af3!, y ahora si 2...,Aa2; 3.Cb4+; si 2...,Ab3 (ó c4); 3.Ca5+; si 2...,Ag8 (ó g6); 3.Ce7+.

   La segunda posición es un estudio de V.Neishtadt de 1929, en donde las blancas juegan y ganan cazando al alfil negro:


SOLUCIÓN
1.Rd1,Ad2 (Si 1...,Ab2 (ó a3); 2.Cc2+); 2.Cc6!,Rd3; 3.Ce5+ y las blancas dan el jaque decisivo en 'c4' o 'f3'.

   Otra bonita cacería se produce en la siguiente composición de Reti del año 1922. Juegan blancas y ganan. ¡La segunda jugada es realmente fantástica!:

  
SOLUCIÓN
1.Cd4+,Rc5 (Si 1...,Rb7; 2.Rxh2,Ra6; 3.Cb3 se llega a un final sin esperanzas para el negro); 2.Rh1!! ¡Un movimiento genial!. El rey negro debe vigilar el peón de 'a5', y el alfil no tiene casillas seguras a donde ir.

   En el siguiente fantástico estudio de S. Isenegger de 1959, las blancas juegan y ganan, pero hay que tener en cuenta que si las negras consiguen cambiar el peón de 'f4', las tablas son seguras, y parece que no pueda impedirse 1...,e5, ya que a 1.Cd7 seguiría 1...,Ab5. ¿Es así o las blancas guardan una bala en la recámara?:


SOLUCIÓN
1.Cd7! (¡A pesar de todo!),Ab5; 2.Rd8!!,Axd7; 3.Ac7+,Rc6; 4.Ae5!, y las blancas ganan.

   Hay que apuntar bien en el siguiente diagrama correspondiente a un estudio de K. Itsikson de 1937, en el que las blancas juegan y ganan, porque si se falla el segundo disparo, la cacería quedará arruinada:


SOLUCIÓN
1.Cg3+,Re1 (Ahora si se captura el alfil precipitadamente se llega a una posición de tablas tras 2.Ch1?,Rf1; 3.Rg3,Rg1 y se alcanza el empate); 2.Ac3+!,Rf2; 3.Ad4+!,Rg2; 4.Rh4!,Rf3; 5.Rh3,Ag2+; 6.Rxh2, y las blancas se llevan el gato al agua.

   En la siguiente creación de A. Havasi de 1922, bastan tres certeros disparos para que las blancas, a las que les toca jugar, rematen brillantemente la faena:


SOLUCIÓN
1.Cb5+,Rb2; 2.Cxa3!,Axa3; 3.Cb4!, y las blancas se imponen.

   Y para terminar nuestras prácticas de caza, una bonita y curiosa composición de O. Bláthy de 1890, en la que nos daremos cuenta de que a veces para conseguir la pieza deseada hay que tener paciencia y dar un sigiloso rodeo esperando el momento idóneo para atacar. Blancas juegan y ganan:


SOLUCIÓN
Para cazar el alfil de 'a1', las blancas primero tienen que alejarse de él, para luego en el momento justo lanzársele encima: 1.Rd1!,Ab2; 2.Re1,Ac1; 3.Rf1,Ad2; 4.Rg1 (ó g2),Ae1; 5.Rg2 (ó g1)!,Ad2 (Si 5...,Af2; 6.Rf1. El rey negro no puede moverse de su sitio porque tiene que vigilar los peones pasados); 6.Rf1,Ac1; 7.Re1,Ab2; 8.Rd1,Aa1; 9.Rc1 (Hemos llegado a la posición del principio, pero tocándoles jugar a las negras),Ab2+; 10.Rb1, y las blancas ganan.

   Antes de despedirme y como homenaje a nuestro ilustre cazador protagonista de la entrada de hoy, os dejo un fragmento del poema "Deportes", perteneciente al poemario "La paloma de vuelo popular" escrito por el insigne poeta cubano Nicolás Guillén (1902-1989) en 1958:

"Así, pues, Capablanca
no está en su trono, sino que anda,
camina, ejerce su gobierno
en las calles del mundo.
Bien está que nos lleve
de Noruega a Zanzíbar,
de Cáncer a la nieve.
Va en un caballo blanco,
caracoleando
sobre puentes y ríos,
junto a torres y alfiles,
el sombrero en la mano
(para las damas),
la sonrisa en el aire
(para los caballeros)
y su caballo blanco
sacando chispas puras
del empedrado..."

   Terminaré hoy con una conocida cita ajedrecística de Capablanca que bien puede aplicarse a cualquier circunstancia de nuestra vida: "De pocas partidas ganadas tengo aprendido tanto como de la mayoría de mis derrotas".