Sin duda que el embrujo que nos produce el ajedrez es tan sublime, que nos hace sentirnos grandes creadores durante unos minutos, y a eso se refiere Marcel Duchamp cuando dice: "No todos los artistas son ajedrecistas, pero todos los ajedrecistas son artistas".

Sin duda, también, que el ajedrez no lo es todo. ¿Qué decir de la música, por ejemplo? Por eso os he dejado una pequeña muestra de mi música favorita, para que la disfrutéis, si os apetece, mientras os sumergís en el fascinante mundo del ajedrez.

Ya en su dia el gran Tarrasch dijo: "Como el amor, como la música, el ajedrez tiene la virtud de hacer felices a los hombres".

Y olvidémonos de aquella otra frase de Oscar Wilde que decía: "Si quieres destruir a un hombre, enséñale a jugar al ajedrez"...¡asusta!

Así que sin más dilación comenzemos este singular viaje a una tierra llena de peligros, en la que nos encontraremos a reyes enfrentados en un combate eterno, reinas poderosísimas y despiadadas, fortalezas sólidas e inexpugnables, obispos con gesto serio y mirada oblícua, ágiles corceles dispuestos a asestar coces mortales y valientes guerreros que nunca retroceden ante nada.

Estáis todos invitados, así que los que quieran pueden subir a bordo. Sin condiciones. Durante la travesía seremos testigos de inagotables maravillas y al llegar a puerto nos espera...la felicidad, sin duda.

BIENVENIDO. GRACIAS POR VISITAR MI BLOG.

martes, 5 de octubre de 2010

¡ Me sobran las piezas !

   Hoy viajaremos atrás en el tiempo y nos situaremos en enero de 1713. En este año el rey Carlos XII de Suecia, (famoso porque en noviembre de 1700, al frente de 8.000 hombres, venció a las tropas rusas formadas por 40.000 soldados que sitiaban la fortaleza sueca de Narva), se encontraba en la fortificada posición de Varnitza, cerca de Bender, en pleno Imperio otomano, donde se había refugiado tras su derrota en la batalla de Poltava de 1709 contra los rusos, bajo la protección del sultán Ahmed III. Harto éste de las continuas intrigas de Carlos XII para inducir a que los turcos atacaran a Rusia, decidió expulsarlo sitiando la fortaleza antes citada de Varnitza.
Allí, días antes del asalto final turco, Carlos XII, conduciendo las piezas blancas, se enfrentaba a su habitual contrincante y consejero privado, el barón de Grothusen, bajo el continuo fuego de la artillería turca.
En la posición del siguiente diagrama, el rey sueco anunció, muy ufano, mate en tres:



Solución
1.Txg3,Axg3; 2.Cf3,Af2; 3.g4++



   En ese preciso momento una bala enemiga hizo saltar del tablero al caballo de "e1" y a Grothusen de su asiento. El rey, sin inmutarse, rogó al barón que recolocara el caballo en su sitio, pero en el  último momento le detuvo y le dijo que no era necesario, ya que en dicha posición seguía teniendo mate, esta vez en cuatro movimientos:


Solución
1.hxg3,Ae1; 2.Tg4,Axg3; 3.Txg3,Rh4; 4.Th3++



   Justo entonces, otro certero disparo de los turcos destrozó el peón de "h2". - Tenéis de vuestra parte a esos infieles, manifestó el rey, pero después de unos segundos de examinar el tablero, exclamó con voz de triunfo ante la cara de asombro de su consejero: - ¡No importa, sigo teniendo mate en cinco!:


Solución
1.Tb7,Ae3; 2.Tb1,Ag5; 3.Th1+,Ah4; 4.Th2,gxh2; 5.g4++



   Estupefacto ante la sorprendente situación, el barón Grothusen replicó que si verdaderamente los turcos estuvieran de su parte, la primera bala habría acertado a la torre de "g7" y así habría salvado la partida, a lo que Carlos XII, con una sonrisa en los labios,  contestó: - Nada más lejos de la realidad, mi querido amigo. En ese caso hubiera dado mate en...¡seis jugadas!:


Solución
1.Cf3,Ae1; 2.Cxe1,Rh4; 3.h3,Rh5; 4.Cd3,Rh4; 5.Cf4,h5; 6.Cg6++


   Espero que hayáis disfrutado con esta bonita leyenda y su increible sucesión de mates. Al final, como en toda buena historia, podemos extraer una gratificante moraleja, y es que por encima de las balas y de la violencia, siempre prevalecerá el espíritu de las ideas y de la belleza.

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