Sin duda que el embrujo que nos produce el ajedrez es tan sublime, que nos hace sentirnos grandes creadores durante unos minutos, y a eso se refiere Marcel Duchamp cuando dice: "No todos los artistas son ajedrecistas, pero todos los ajedrecistas son artistas".

Sin duda, también, que el ajedrez no lo es todo. ¿Qué decir de la música, por ejemplo? Por eso os he dejado una pequeña muestra de mi música favorita, para que la disfrutéis, si os apetece, mientras os sumergís en el fascinante mundo del ajedrez.

Ya en su dia el gran Tarrasch dijo: "Como el amor, como la música, el ajedrez tiene la virtud de hacer felices a los hombres".

Y olvidémonos de aquella otra frase de Oscar Wilde que decía: "Si quieres destruir a un hombre, enséñale a jugar al ajedrez"...¡asusta!

Así que sin más dilación comenzemos este singular viaje a una tierra llena de peligros, en la que nos encontraremos a reyes enfrentados en un combate eterno, reinas poderosísimas y despiadadas, fortalezas sólidas e inexpugnables, obispos con gesto serio y mirada oblícua, ágiles corceles dispuestos a asestar coces mortales y valientes guerreros que nunca retroceden ante nada.

Estáis todos invitados, así que los que quieran pueden subir a bordo. Sin condiciones. Durante la travesía seremos testigos de inagotables maravillas y al llegar a puerto nos espera...la felicidad, sin duda.

BIENVENIDO. GRACIAS POR VISITAR MI BLOG.

martes, 30 de noviembre de 2010

William Shinkman

   Hoy tendremos el privilegio de disfrutar de una hermosa composición creada por William  Shinkman (1847-1933), que tras el ínclito Sam Loyd, es uno de los más originales y prolíficos compositores de problemas de los Estados Unidos, con más de 3500 problemas publicados en su haber.
   Las blancas juegan y dan mate en ocho movimientos, y aunque posteriormente a la solución dada por el autor, se encontró, lamentablemente, otro camino que llevaba al mismo fín, no por eso desmerece la belleza del problema, que como si de un preludio de Chopin se tratara, deja una bella estela musical sobre el tablero damasquinado.
Shinkman había creado originalmente este problema como un ejercicio de retroanálisis, ni siquiera como un problema clásico de mate. La cuestión era cómo se puede  alcanzar la posición del diagrama en una partida de ajedrez real. El objetivo se puede alcanzar en 34 movimientos desde la posición inicial, aunque lógicamente, con la colaboración estrecha de ambos bandos.
  Como nota curiosa, destacar que sometiendo la posición a los amigos inhumanos "Fritz" y "Rybka", ambos programas sólo ven mate en nueve jugadas y no detectan los dos caminos que conducen al mate en ocho. ¡Para que luego digan que a los monstruos de silicio no se les escapa nada! 

Blancas juegan y dan mate en ocho

SOLUCIÓN
1.O-O-O,Rxa7; 2.Td8;Rxa6; 3.Td7,Rxa5; 4.Td6,Rxa4; 5.Td5,Rxa3; 6.Td4,Rxa2; 7.Td3,Rxa1; 8.Ta3++


 
 Si os estáis preguntando como se puede alcanzar esta posición, con movimientos legales, en una partida en vivo, aquí os dejo  el desarrollo para que os convenzáis de que no hay trampa ni cartón. Como decían en el mayo de 1968: "¡Seamos realistas, pidamos lo imposible!":

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