Sin duda que el embrujo que nos produce el ajedrez es tan sublime, que nos hace sentirnos grandes creadores durante unos minutos, y a eso se refiere Marcel Duchamp cuando dice: "No todos los artistas son ajedrecistas, pero todos los ajedrecistas son artistas".

Sin duda, también, que el ajedrez no lo es todo. ¿Qué decir de la música, por ejemplo? Por eso os he dejado una pequeña muestra de mi música favorita, para que la disfrutéis, si os apetece, mientras os sumergís en el fascinante mundo del ajedrez.

Ya en su dia el gran Tarrasch dijo: "Como el amor, como la música, el ajedrez tiene la virtud de hacer felices a los hombres".

Y olvidémonos de aquella otra frase de Oscar Wilde que decía: "Si quieres destruir a un hombre, enséñale a jugar al ajedrez"...¡asusta!

Así que sin más dilación comenzemos este singular viaje a una tierra llena de peligros, en la que nos encontraremos a reyes enfrentados en un combate eterno, reinas poderosísimas y despiadadas, fortalezas sólidas e inexpugnables, obispos con gesto serio y mirada oblícua, ágiles corceles dispuestos a asestar coces mortales y valientes guerreros que nunca retroceden ante nada.

Estáis todos invitados, así que los que quieran pueden subir a bordo. Sin condiciones. Durante la travesía seremos testigos de inagotables maravillas y al llegar a puerto nos espera...la felicidad, sin duda.

BIENVENIDO. GRACIAS POR VISITAR MI BLOG.

martes, 30 de noviembre de 2010

Julius Perlis

   El mundo del ajedrez está plagado de personajes pintorescos y singulares, muchos de ellos "ilustres desconocidos" para casi todos nosotros, que han dejado su huella, más o menos importante, en la historia de nuestro noble juego. De esos jugadores se pueden escribir cientos de anécdotas y curiosidades que hacen aún más fascinante, si cabe, el vasto universo de las sesenta y cuatro casillas.
   Hace unos días hojeando una vieja revista, me encontré con una posicion que me llamó a la atención y que reproduzco más abajo, la cual me ha servido de excusa para sacar a la luz a uno de esos "ilustres desconocidos": Julius Perlis. Era un jugador austriaco nacido en 1880, abogado de profesión y fue uno de los más fuertes aficionados de principios del pasado siglo. Posiblemente su mejor resultado lo alcanzó en el Torneo de San Sebastián 1912, donde terminó en quinta posición por detrás de Rubinstein, el ganador, y de Spielmann, Nimzowitsch y Tarrasch. Falleció trágica y prematuramente en 1913, con apenas 33 años, en un accidente de montaña, cuando salió para hacer escalada en los Alpes y dos días después, el 11 de Septiembre, encontraron su cadáver.
   La posición que comentaba antes corresponde a una sesión de simultáneas y la posición de las blancas que conducía Perlis es ruinosa y lista para el abandono, pero éste aún seguía jugando confiando en algún milagro, y éste pronto llegará:


   El juego siguió de la siguiente forma: 1.f5,Dxh2; 2.Rf1,Cg5; 3.h4,Ch3; 4.Axh3, y ahora se produce el milagro: 4...,Dxh3+??; 5.Rg1!!:


   La posición final es increíble: las negras tienen la dama de ventaja, ¡pero no se pueden mover y recibirán mate en seis jugadas!.
   "Nadie ha ganado jamás una partida rindiéndose".

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