Sin duda que el embrujo que nos produce el ajedrez es tan sublime, que nos hace sentirnos grandes creadores durante unos minutos, y a eso se refiere Marcel Duchamp cuando dice: "No todos los artistas son ajedrecistas, pero todos los ajedrecistas son artistas".

Sin duda, también, que el ajedrez no lo es todo. ¿Qué decir de la música, por ejemplo? Por eso os he dejado una pequeña muestra de mi música favorita, para que la disfrutéis, si os apetece, mientras os sumergís en el fascinante mundo del ajedrez.

Ya en su dia el gran Tarrasch dijo: "Como el amor, como la música, el ajedrez tiene la virtud de hacer felices a los hombres".

Y olvidémonos de aquella otra frase de Oscar Wilde que decía: "Si quieres destruir a un hombre, enséñale a jugar al ajedrez"...¡asusta!

Así que sin más dilación comenzemos este singular viaje a una tierra llena de peligros, en la que nos encontraremos a reyes enfrentados en un combate eterno, reinas poderosísimas y despiadadas, fortalezas sólidas e inexpugnables, obispos con gesto serio y mirada oblícua, ágiles corceles dispuestos a asestar coces mortales y valientes guerreros que nunca retroceden ante nada.

Estáis todos invitados, así que los que quieran pueden subir a bordo. Sin condiciones. Durante la travesía seremos testigos de inagotables maravillas y al llegar a puerto nos espera...la felicidad, sin duda.

BIENVENIDO. GRACIAS POR VISITAR MI BLOG.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Una joya imperecedera

  
   Continuando nuestro viaje por el misterioso mundo del ajedrez, hay, como en todo buen viaje, unas paradas obligadas, unos lugares que no se deben dejar de visitar y que por mucho que volvamos a ellos nunca dejan de causarnos la misma admiración que cuando los vimos por primera vez. Son esos lugares que recomendamos enfáticamente a todos nuestros familiares y amigos a sabiendas que, como a nosotros mismos, les producirán una profunda impresión que permanecerá inmutable en su memoria. Hoy nos acercaremos a uno de esos sitios: el famosísimo estudio de Saavedra que a continuación podéis ver:


   En esta posición las blancas juegan y ganan. En toda la literatura del ajedrez, no se encuentra un final que sea tan ingenioso y rico en ideas como éste en lo que respecta a un material tan limitado.
La solución comienza con: 1.c7,Td6+ (si 1...,Td2; 2.c8(=D),Tb2+; 3.Ra5 y el rey blanco escapa hacia abajo por las columnas "a" y "b" hasta llegar a "c3"); 2.Rb5 (si 2.Rb7,Td7 y la torre captura el peón; y si 2.Rc5,Td1 seguido de 3...,Tc1+),Td5+; 3.Rb4,Td4+; 4.Rb3,Td3+; 5.Rc2! 

                                  
   Ahora la torre no puede atacar desde abajo y todo parece haber terminado. Sin embargo lo mejor está por llegar:  5...,Td4!! Una refinada posibilidad para el negro. A 6.c8(=D) sigue el espectacular sacrificio de torre 6...,Tc4+! ydespués de 7.Dxc4, tenemos sobre el tablero una posición de ahogado. Pero el intento del negro fracasa por: 6.c8(=T)!!,Ta4 (ante el mate con 7.Ta8++); 7.Rb3! El espectacular acorde final. El negro o pierde la torre o recibe mate. ¡Cuatro piezas organizaron un verdadero espectáculo de ajedrez! 
   
    La historia del origen de este estudio se remonta a la partida Fenton-Potter, Inglaterra 1875, donde se produjo una posición parecida a la de nuestro estudio. El rey blanco se encontraba en "c6", el peón en "b6", el rey negro en "h3" y su torre en "a5". Aquí el blanco acordó tablas sin percatarse que después de 1.b7,Ta6+; 2.Rc5, su rey puede alejarse del peón y éste transformarse en dama. Poco tiempo después Zukertort, uno de los más fuertes jugadores del siglo XIX y adversario de Steinitz en el primer Campeonato del Mundo oficial, publicó esta posición de la partida en el City of London Chess Magazine, e indicó para el blanco el sencillo método de victoria: 2.Rc5,Ta5+; 3.Rc4,Ta4+; 4.Rc3,Ta3+; 5.Rb2.
Transcurrieron veinte años y cuando G. Barbier, un profesor de lengua francesa, tuvo noticias de la muerte del maestro de ajedrez Potter, recordó la antigua partida, la analizó y encontró, en una posición parecida (en la que situó el rey negro en "h1", quedando el estudio tal como lo conocemos hoy en día), la sorprendente idea de ahogado "c8(=D),Tc4+". La posición fue entonces publicada en su columna ajedrecística del Weekly Citizen de Glasgow, pero con una indicación distinta: "El blanco juega y el negro hace tablas". El diario en el que apareció el estudio de Barbier cayó en manos de Saavedra (1849-1922), un sacerdote español que vivía en Glasgow a fines del siglo XIX, y para entonces desconocido jugador, y resolviendo el problema de Barbier, encontró un, para su tiempo, fantástico motivo: transformó el peón en una torre (c8=T!) y evitó con ello el ahogado. Cuando Saavedra visitó el Club de Ajedrez de Glasgow se hizó célebre entre los miembros del Club por su sensacional descubrimiento. Poco después se hizo famoso en todo el mundo. ¡Así Saavedra, con una sola jugada fue lanzado a la inmortalidad!.
Aunque en la mayoria de los libros, este antiguo cuarteto con un peón blanco contra una torre negra, se le llama frecuentemente, Posición de Saavedra, desde un punto de vista justo, este estudio pertenece a dos autores: Barbier y Saavedra. ¡Cosas de la historia del ajedrez!

   Es tal la belleza de este estudió y el impacto que causa en cualquier espectador que lo contempla, que han aparecido, con posterioridad, otras composiciones basadas en la misma idea, que aunque carecen, obviamente, de la sorpresa del original, se han ido enriqueciendo con otros elementos que hace que encierren también una belleza que es digna de que le hagamos una visita de la que, seguro, no quedaremos defraudados.
   Empezaremos con una posición compuesta por los hermanos W. y M. Platov en 1908, en la que las blancas juegan y ganan :


   Las negras desearían capturar un peón y entregar la torre por el otro, pero no tendrán tanta suerte...
1.Rb4!,Tf5; 2.c6,Txh5; 3.c7,Th4+ (en el caso de 1.Rc4, ahora 3...,Txh2, habría llevado enseguida a tablas, y a 1.Rd4, sigue fácilmente 3...,Th8, con tablas, cosa que ahora no vale por 4.Ae5+); 4.Rb5,Th5+; 5.Rb6,Th6+; 6.Ad6!, (el blanco se desprende de su alfil y con ello deriva a la posición de Saavedra),Txd6+; 7.Rb5 y las blancas ganan como en el original. 

   La siguiente parada en nuestro recorrido la haremos en la siguiente posición, compuesta por Mark Liburkin en 1931, en la que de nuevo juegan las blancas y ganan y que es la más famosa de las composiciones derivadas de la de Saavedra, porque aquí, según la defensa que elija el negro, somos testigos de otra promoción menor, en este caso un alfil, que le otorga un esplendor particular:


   1.Cc1,Txb5 (si 1...,Rb1; 2.Cd3 gana); 2.c7,Td5+; 3.Cd3,Txd3+; 4. Rc2 y sigue el conocido final 4...,Td4; 5.c8(=T),Ta4; 6.Rb3.
   Si el negro escoge otra defensa en el primer movimiento, nos encontramos con la siguiente secuencia que es la que hace inolvidable este estudio: 1.Cc1,Td5+; 2.Rc2,( si 2.Cd3?,Txd3+; 3.Rc2,Td5!; 4.Rc3,Txb5 y tablas; 2.Re2?,Txb5; 3.c7,Te5+  tablas), Tc5+; 3.Rd3! [3.Rd2?,Txb5; 4.c7, (4.Cb3+,Txb3; 5.c7,Tb2+!, ver debajo) Tb2+!; 5.Rd1,Tc2!; 6.Rxc2 ahogado],Txb5 (3...Txc1; 4.Rd4, intentando 5.Rd5 y 6.b6, gana); 4.c7,Tb8! y ahora la coronación del peón en una dama o una torre llevaría al ahogado, la coronación en caballo conduce a un final de tablas y 5.Cb3+,Txb3+; 6.Rc2,Tb2+!; 7.Rc1 (7.Rc3,Tb1) sólo consigue unas tablas después de 7...Tb1+ o 7...Tb4; 8.c8(=D), (8.c8=T,Ta4 ahora es salvador) Tc4. Pero la jugada del blanco hubiera dejado estupefacto al mismo Saavedra: 5.cxb(=A)!!, y con alfil y caballo las blancas darán fácilmente mate al negro, al menos teoricamente, porque seguro que a más de uno, entre los que yo me incluyo, nos costaría, en la práctica, sudar un buen rato para dar este mate, aunque seguro que lo conseguiríamos, ¡que conste!.

   El último ejemplo corresponde a un estudio de D. Gurgenidze de 1976, que tiene de curioso que así como en la posición de Saavedra el peligro de ahogado ocurrió sólo una vez y en el anterior de Liburkin dos veces, en el presente estudio se dan hasta ¡cuatro finales de ahogado! Como en los ejemplos precedentes las blancas juegan y ganan:


1.Ce2! (De nada sirve 1.Rc4?,Td2!; 2.Rc3,Td5!, y si el blanco no juega 3.c8(=D),Tc5+!; 4.Dxc5, ¡primer ahogado!, entonces el juego termina con una repetición de jugadas: 3.Rc4,Td2; 4.Rc3, etc.),Ra5; 2.Rc4! (2.c8(=D),Tc3+!; 3.Cxc3, ¡segundo ahogado!),Td6; 3.Cd4! (3.c8(=D),Tc6+!; 4.Dxc6, ¡tercer ahogado!),Tc6+!; 4.Cxc6+,Rb6; 5.c8(=T)! (5.c8(=D), ¡cuarto ahogado!), ahora todas las dificultades han sido ya superadas, el peón ha coronado en torre y el blanco consigue su objetivo.

   Para terminar nuestra excursión de hoy, veremos un estudio compuesto por Bron en 1952, con el que nos separamos de la posición de Saavedra, pero con el que mantenemos el tema de la coronación de peón en torre y el ahogado, para así ampliar el espectro de este tipo peculiar de coronación en situaciones distintas a las arriba vistas. El paisaje, por supuesto, sigue siendo excepcional...


   Las blancas juega y ganan, debido a la mala situación en que van a quedar el rey y el caballo negros, estorbándose mutuamente. La promoción menor es el último detalle que asegura la victoria blanca. 
Con estas pistas, podéis intentar encontrar vosotros mismos la solución, antes de pinchar sobre la cruz para ver el desenlace de este bonito ejemplo.

(Pincha para ver la solución)(Ocultar solución)

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